Vanesa Puga

Bruja morada creada en 1984, soy una pedagoga y periodista cultural que vive de la publicidad digital. Mamá de un chamaco. Escribo y leo como si mi vida dependiera de ello. Funciono a base de café, té y proyectos multicolor. Me clavo mucho con la literatura infantil y juvenil y la comprensión lectora. Soy firme creyente de que lo único constante en esta vida es el cambio.

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Donde las pasiones de una escritora se entremezclan
Retomando el camino

Retomando el camino

Me ha costado ser disciplinada con el escribir con frecuencia por estos lares. Siempre es fácil decir “la vida”. Pero justo una canción de Ellie Goulding me hizo sentir culpable al respecto:

“Time, suddenly we’ve got no time, we’re so busy doing life”

Sixteen, Ellie Goulding

Pero parte de cuidarse a uno mismo es seguir trabajando en las cosas que quiere alcanzar. Hace poco alguien me preguntó que cuál es mi mayor sueño en esta vida, ése que aún no alcanzo. Pensé en dos cosas que queiro hacer, pero la principal es publicar libros. Sin embargo, no he estado escribiendo. “Estoy muy cansada”, “Hay mucho trabajo”, “Hay otras prioridades” y “Mañana lo puedo hacer” son el top de pretextos que me puedo poner yo misma para no hacer lo que quiero.

Sin embargo, hay que ser honesta: es miedo. Mi amiga Bea dice que hay dos grandes sentimientos en esta vida que son el origen de todo: el miedo y el amor. Yo sé que puedo vibrar bien alto y bien bonito y mis amigos saben que una de mis mayores habilidades en esta vida es ser organizada. Confieso: no soy organizada por naturaleza. Me he obligado a serlo para, justamente, poder sacar mil proyectos al mismo tiempo.

El tema es que he caído en una bonita zona de confort y la vida sigue pasándome de largo. Además, esto lo descubrí en terapia, tengo miedo de publicar sobre los temas que me rondan la cabeza. Por ejemplo: mi experimento en IG, ¿cómo voy a estar posteando fotos de mí misma semi-desnuda? O ¿cómo voy a publicar sobre temas de sexualidad? ¿Qué van a pensar de mí?

Dos emociones nos rigen: el miedo y el amor

La neta: ¿qué va a pensar quién? Creo que es más válido ser honesta en lo que pienso y es más fácil que escriba sobre lo que ronda en mi cabeza a que me fuerze a escribir sobre ciertos temas. Vaya, eso ya lo hago para mis trabajos. ¿Por qué lo que me gusta hacer debe vivir acorde a una agenda?

Y bueno, las distracciones digitales también me están comiendo. Mi capacidad para poner atención en una sola cosa se ha visto mermada (como la de muchos) por la cantidad de distracciones que hay en la red. Pero aquí es puritita falta de voluntad. Si bien sé que las pantallas causan adicción, también sé que tengo la fortaleza de decir “hoy no voy a revisar redes sociales” y el mundo no se acaba. Recientemente estuve revisando cuánto tiempo he estado usando el teléfono: en promedio veo la pantalla unas 3 horas y media al día. Siempre puedo decir que es por trabajo, pero la verdad es que cuando más tiempo pierdo en el teléfono es en las noches.

Tuve una época en la que blogueaba diario, a veces dos entradas por día. Y ya era mamá, de un pequeño muy pequeño. Mi chamaco está próximo a cumplir los 13 años, cada vez es más independiente. ¿No debería ser más fácil para mí sentarme a escribir y a trabajar por todo eso que quiero?

Lo único que me detiene, en teoría, es mi propia desidia. Si ya conseguí hallar tiempo para ir al gimnasio seguro puedo hallar el tiempo necesario para teclear algunas palabras diario, ¿no?

En teoría no es que me falten temas. Me falta enfoque. Me falta no abrir Facebook, ni Instagram ni Twitter y escribir de corrido. Tal como dice Neil Gaiman: una palabra detrás de otra. Así que aquí estoy, tratando de retomar el orden en mis palabras. Acompáñenme a ver si reencuentro esa bonita costumbre de escribir todos los días.

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Acerca de mi

Bruja morada creada en 1984, soy una pedagoga y periodista cultural que vive de la publicidad digital. Mamá de un chamaco. Escribo y leo como si mi vida dependiera de ello. Funciono a base de café, té y proyectos multicolor. Me clavo mucho con la literatura infantil y juvenil y la comprensión lectora. Soy firme creyente de que lo único constante en esta vida es el cambio.

 

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